
Con este experimento nos enfrentábamos al miedo a la imagen que los demás pueden hacerse de nosotros mismos, tal y como explica nuestro profesor en la explicación.
A todos nos gustaba la idea de disfrazarnos de pequeños,lo disfrutábamos y lo hacíamos constantemente, en casa,para cumpleaños u otras fiestas,para jugar con tus amiguetes...
En mi caso, he ido creciendo y he seguido disfrazándome para ocasiones algo menos cotidianas,se reducían a situaciones más especificas, como un salón manga, del cual adoraba ponerme mi disfraz y fingir ser un personaje de mis mangas favoritos,y me sentía más cómoda que nunca,la gente que conocía el personaje me miraba y se acercaba a mí emocionada y con algo de euforia(al igual que yo me acercaba a gente disfrazada de mis personajes favoritos).No podía evitar sentirte algo especial,cuando me elogiaban diciéndome lo mucho que adoraban al personaje.
Ahora que estoy más alejada de ese mundillo,me doy cuenta de que me encantaba ponerme el disfraz para huir de mi misma para ser totalmente otra persona,una persona que al fin y al cabo admiraba en cierto sentido,que la gente me reconociera como personaje ficticio y no como Celia.
Sin darme cuenta,al abandonar este mundillo del anime y el manga, me vi involucrada de lleno en otro mundo,al que "casualmente" también se puede huir de ser tu misma.
Me refiero al teatro,actualmente estoy en un grupo de teatro grecolatino,y ahora he cambiado de parecer respecto al teatro pero eso es otro tema.Olvidando mi actual pensamiento sobre él,recuerdo que me apasionaba tanto porque cuando estas en el escenario, nadie puede juzgarte y todo tiene justificación ya que "No eres tú,si no el personaje"
Os estaréis preguntando porque estoy contando mi vida en vez de reflexionar sobre el experimento,pero todo esto tiene relación para explicar el porque elegí disfrazarme de lo que me disfrace.
Como veis, mis hobbies han cambiado,pero ambos siempre han tenido una relación clara,no se muy bien como expresarlo pero podría decirse que es la ocultación,la huida de ser yo misma
Las personas que me conozcan un poco si leen esto, posiblemente estén en desacuerdo o les parezca un disparate, ya que no suelo cortarme ni mucho menos esconderme,todo lo contrario, parece que siempre estoy abierta a hablar de cualquier cosa y que no me molesta mostrarme tal y que no me importa la opinión de los demás y mostrarme tal y como soy, pero supongo que esa es mi coraza,detrás se esconde una chiquilla acomplejada por toda ella y que en realidad, como a todos le importa muchísimo la opinión de la sociedad.
Al principio,quería ir muy arreglada,con un vestidito, unos tacones y muy maquillada, porque esas cosas no me gustan nada, odio vestirme como si fuera una modelo o una barbie.
Quería usar un disfraz que no me transformara en otro personaje de ficción,quería no huir de mi,y mostrar otra parte de mi, que no suelo sacar casi nunca.
Me daría mucha vergüenza y con ello, el experimento habría concluido con éxito pero la noche anterior, me vi incapaz de ponerme un traje ajustado y unos tacones, además el frío y mis posibles caídas no ayudaban mucho.
Así que con ayuda de mi madre, buscando ropa en su armario, encontramos el antiguo vestido de novia de una tía de mi madre.
Decidí finalmente usar eso ya que no iba a ir de ningún personaje, iba a ir de Celia vestida de novia.
Además la idea de matrimonio no me gusta, es más creo que jamás me casare, por lo menos no en un Iglesia con miles de personas que te observan analizando cada uno de tus gestos,movimientos,palabras..
Y realmente el matrimonio ¿ que es? ¿Un trozo de papel que te une legalmente a una persona? Si hay algo que me tenga que unir a alguien prefiero que sea el amor y la confianza en esa persona no un papel, y una serie de leyes. (por muy ñoño que parezca)
En definitiva, que la mañana del 28 de noviembre, me levante y en lugar de pantalones y sudadera me puse un antiguo y (todo hay que decirlo) un poco hortera vestido de novia.
Y toda agobiada entre velos y apuntes de historia salí de mi casa.
Era evidente mi presencia, notaba todos los ojos penetrantes de la gente clavada en mí, por lo menos en el momento de entrada al instituto.
Recuerdo muchos halagos, todo el mundo me decía que estaba muy guapa, y yo que soy más rara que un perro verde,detesto me que digan "guapa"y siempre sonrío falsamente diciendo "gracias" ¿Gracias? Gracias ¿por qué? ¿Por decirme algo que tu crees? Es como si una persona te empieza a hablar de física-cuántica y al terminar tu añades "gracias".Bueno vale,estoy exagerando,pero el caso es que no me agrada demasiado que alguien me alague cuando yo creo que estoy ridícula.
Reflexionando sobre la experiencia he llegado a varias conclusiones,a todos nos condiciona la opinión de los demás y realizamos muchas acciones influenciadas por ello pero muchas veces lo hacemos para aceptarnos a nosotros mismos y buscamos nuestra propia comodidad,por ejemplo, si sales de casa con unas botas que a ti personalmente no te gustan, estas todo el día pendiente de las botas y crees que la gente te esta juzgando por llevarlas,sin embargo el único que te juzga eres tu mismo por tu malestar con tu imagen.
Por eso debemos buscar nuestro estilo y estar cómodos con lo que nos guste y nos apetezca llevar.
También es curiosa,la importancia que le damos a la opinión de los demás cuando a la gente le eres indiferente, lo mismo si un día te equivocas o llamas la atención por cualquier motivo, destacarás y la gente hablará de ti pero al día siguiente nadie se acordará.
Estamos demasiado ocupados juzgándonos a nosotros mismos que el resto es prácticamente irrelevante.
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A todos nos gustaba la idea de disfrazarnos de pequeños,lo disfrutábamos y lo hacíamos constantemente, en casa,para cumpleaños u otras fiestas,para jugar con tus amiguetes...
En mi caso, he ido creciendo y he seguido disfrazándome para ocasiones algo menos cotidianas,se reducían a situaciones más especificas, como un salón manga, del cual adoraba ponerme mi disfraz y fingir ser un personaje de mis mangas favoritos,y me sentía más cómoda que nunca,la gente que conocía el personaje me miraba y se acercaba a mí emocionada y con algo de euforia(al igual que yo me acercaba a gente disfrazada de mis personajes favoritos).No podía evitar sentirte algo especial,cuando me elogiaban diciéndome lo mucho que adoraban al personaje.
Ahora que estoy más alejada de ese mundillo,me doy cuenta de que me encantaba ponerme el disfraz para huir de mi misma para ser totalmente otra persona,una persona que al fin y al cabo admiraba en cierto sentido,que la gente me reconociera como personaje ficticio y no como Celia.
Sin darme cuenta,al abandonar este mundillo del anime y el manga, me vi involucrada de lleno en otro mundo,al que "casualmente" también se puede huir de ser tu misma.
Me refiero al teatro,actualmente estoy en un grupo de teatro grecolatino,y ahora he cambiado de parecer respecto al teatro pero eso es otro tema.Olvidando mi actual pensamiento sobre él,recuerdo que me apasionaba tanto porque cuando estas en el escenario, nadie puede juzgarte y todo tiene justificación ya que "No eres tú,si no el personaje"
Os estaréis preguntando porque estoy contando mi vida en vez de reflexionar sobre el experimento,pero todo esto tiene relación para explicar el porque elegí disfrazarme de lo que me disfrace.
Como veis, mis hobbies han cambiado,pero ambos siempre han tenido una relación clara,no se muy bien como expresarlo pero podría decirse que es la ocultación,la huida de ser yo misma
Las personas que me conozcan un poco si leen esto, posiblemente estén en desacuerdo o les parezca un disparate, ya que no suelo cortarme ni mucho menos esconderme,todo lo contrario, parece que siempre estoy abierta a hablar de cualquier cosa y que no me molesta mostrarme tal y que no me importa la opinión de los demás y mostrarme tal y como soy, pero supongo que esa es mi coraza,detrás se esconde una chiquilla acomplejada por toda ella y que en realidad, como a todos le importa muchísimo la opinión de la sociedad.
Al principio,quería ir muy arreglada,con un vestidito, unos tacones y muy maquillada, porque esas cosas no me gustan nada, odio vestirme como si fuera una modelo o una barbie.
Quería usar un disfraz que no me transformara en otro personaje de ficción,quería no huir de mi,y mostrar otra parte de mi, que no suelo sacar casi nunca.
Me daría mucha vergüenza y con ello, el experimento habría concluido con éxito pero la noche anterior, me vi incapaz de ponerme un traje ajustado y unos tacones, además el frío y mis posibles caídas no ayudaban mucho.
Así que con ayuda de mi madre, buscando ropa en su armario, encontramos el antiguo vestido de novia de una tía de mi madre.
Decidí finalmente usar eso ya que no iba a ir de ningún personaje, iba a ir de Celia vestida de novia.
Además la idea de matrimonio no me gusta, es más creo que jamás me casare, por lo menos no en un Iglesia con miles de personas que te observan analizando cada uno de tus gestos,movimientos,palabras..
Y realmente el matrimonio ¿ que es? ¿Un trozo de papel que te une legalmente a una persona? Si hay algo que me tenga que unir a alguien prefiero que sea el amor y la confianza en esa persona no un papel, y una serie de leyes. (por muy ñoño que parezca)
En definitiva, que la mañana del 28 de noviembre, me levante y en lugar de pantalones y sudadera me puse un antiguo y (todo hay que decirlo) un poco hortera vestido de novia.
Y toda agobiada entre velos y apuntes de historia salí de mi casa.
Era evidente mi presencia, notaba todos los ojos penetrantes de la gente clavada en mí, por lo menos en el momento de entrada al instituto.
Recuerdo muchos halagos, todo el mundo me decía que estaba muy guapa, y yo que soy más rara que un perro verde,detesto me que digan "guapa"y siempre sonrío falsamente diciendo "gracias" ¿Gracias? Gracias ¿por qué? ¿Por decirme algo que tu crees? Es como si una persona te empieza a hablar de física-cuántica y al terminar tu añades "gracias".Bueno vale,estoy exagerando,pero el caso es que no me agrada demasiado que alguien me alague cuando yo creo que estoy ridícula.
Reflexionando sobre la experiencia he llegado a varias conclusiones,a todos nos condiciona la opinión de los demás y realizamos muchas acciones influenciadas por ello pero muchas veces lo hacemos para aceptarnos a nosotros mismos y buscamos nuestra propia comodidad,por ejemplo, si sales de casa con unas botas que a ti personalmente no te gustan, estas todo el día pendiente de las botas y crees que la gente te esta juzgando por llevarlas,sin embargo el único que te juzga eres tu mismo por tu malestar con tu imagen.
Por eso debemos buscar nuestro estilo y estar cómodos con lo que nos guste y nos apetezca llevar.
También es curiosa,la importancia que le damos a la opinión de los demás cuando a la gente le eres indiferente, lo mismo si un día te equivocas o llamas la atención por cualquier motivo, destacarás y la gente hablará de ti pero al día siguiente nadie se acordará.
Estamos demasiado ocupados juzgándonos a nosotros mismos que el resto es prácticamente irrelevante.
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